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El “chollo” de las hipotecas inversas

Un día, en 1975, un notario francés de 47 años llamado Andre-Francois Raffray tuvo una idea: buscó a una mujer de 90 años llamada Jeanne Calment [1], sin herederos naturales, y le ofreció un trato: le pagaría 2.500 francos (500€) al mes por el resto de su vida a cambio de, cuando ella muriera, quedarse con el apartamento donde vivía la anciana.

Un día, en 1975, un notario francés de 47 años llamado Andre-Francois Raffray tuvo una idea: buscó a una mujer de 90 años llamada Jeanne Calment [1], sin herederos naturales, y le ofreció un trato: le pagaría 2.500 francos (500€) al mes por el resto de su vida a cambio de, cuando ella muriera, quedarse con el apartamento donde vivía la anciana.

Hizo sus cuentas y cuadraban, seguramente la anciana muriera a los pocos meses o como mucho en un par de años y él se quedaría con un apartamento a precio ridículo. Y la anciana viviría sus últimos años con un extra en cash. Todos ganan.

Lo que nadie se esperaba es que Calment viviría para ser la persona más anciana de la historia. Murió a los 122 años.

Mucho antes de eso, y después de 30 años de firmar aquel contrato chollo, Raffray murió antes de poder disfrutar de aquel apartamento. No solo eso, su mujer se vio obligada a continuar con los pagos, ya que el contrato terminaría sólo cuando muriera la anciana.
A la edad de 122 años, se le pagó un total de más de 150.000€, el doble de lo que valía el apartamento.

Esta es sólo una historia, real, para que entendáis que las hipotecas inversas solo son recomendables para grandes inversores o sociedades que pueden permitirse correr este riesgo. Si puedes permitirte ofrecer un mínimo de 5 o 6 hipotecas inversas, hazlo. Si no, huye insensato.

[1] https://en.wikipedia.org/wiki/Jeanne_Calment

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