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¿Y si nos obligamos a votar? Por un Sufragio Obligatorio.

A la hora de ir a votar existen varios tipos de personas que yo dividiría en los siguientes: Hinchas, Rebeldes y Dubitativos. Hacia todos ellos se intenta aplicar estrategias de marketing más o menos acertadas para movilizar su voto.

Los Hinchas defienden a SU partido político como quien defiende a su equipo de fútbol gane o pierda, lo haga mejor o peor. Sí, ese tipo de gente existe, y todos los conocemos. Sabemos a qué partido van a votar dentro de 20 años, porque va a ser el mismo al que han votado desde que tienen memoria.

Los Rebeldes no tienen partido, su partido es aquél que vaya en contra del resto. Sí, hay quien votó a Podemos porque por fin había un partido plantando cara al bipartidismo. Y esa misma gente votó a Vox porque por fin un partido plantaba cara a todos los demás. Sí, este tipo de votantes también existe y no son minoría. Votan al distinto. Están cansados de la política, y cada vez son más.

Los Dubitativos lo cuestionan todo. Han votado a todo el espectro político y nunca saben a quién votar. Votan por descarte, por sensacionalismo, por azar. Piensan que si no van a votar, no se va a notar. “Por un voto menos no va a cambiar nada, mi voto no va a cambiar nada”

Que vaya a votar como mucho un 60 o un 70% de la población debería considerarse un fracaso en todos los aspectos. Buscar que tus Hinchas vayan a votar o rascar el voto de Rebeldes o Dubitativos te harán ganar unas elecciones, pero tener un 40% de la población sin motivación para ir a votar debería des-legitimar a un gobierno.

Para movilizar el voto de los Hinchas es fácil, sólo tienes que sembrar el miedo de que existe la posibilidad de que su partido no gane las elecciones. Antes esta tesitura van a ir a regalarte el voto seas un mente brillante o una piedra. Esto en España es lo único claro que tienen los partidos políticos, tirar de la afición.

A los Dubitativos tienes que hacerlos creer imprescindibles. Hay muchos ejemplos de escaños ganados por unos pocas decenas de votos. Esos casos hay que exponerlos, un voto puede ser decisivo. ¿Cómo conseguir atraerlos? Primero vamos a dejar una cosa clara, es España pensamos que tenemos un partido comunista, uno socialista, uno de centro, otro de derecha y otro de ultra-derecha. Lo cierto es que a la hora de la verdad todos son socialdemócratas. Tanto la ultra-izquierda como la ultra-derecha, a la hora de la verdad se rajan y tienden al centro. Lo mismo con los partidos “no ultras”. ¿De verdad pensáis tendencias políticas distintas entre PP o PSOE? En la práctica son lo mismo. Políticamente hablando. Ahora volvemos a la pregunta, ,¿cómo conseguir atraer el voto del Dubitativo? Pues dando ejemplo, cumpliendo la palabra, prometiendo lo que realmente es posible conseguir. Poniendo en práctica lo prometido donde ya gobiernas. Siendo implacable contra la corrupción. A lo mejor estamos pidiendo demasiado, ¿verdad? A los Dubitativos siempre se les ha atraído acariciándoles el oído, diciendo lo que quieren oír. Incluso regalándoles un puto boli en la puerta del colegio electoral. Es así de triste. Pero lo peor de los Dubitativos es que incluso hasta el mismo día de las elecciones no saben si van a ir a votar. Y la mayoría no ha tenido motivación ni para leerse el programa electoral de cada partido (aunque los programas electorales son papel mojado, de eso hablaremos quizás otro día).

A los Rebeldes se les gana poniendo caras nuevas y siendo valiente, no hay otra. Si un partido va cuesta abajo, hoy en día está perdido si no renueva los muebles. Está perdido si afronta con valentía los cambios necesarios para mejorar una determinada situación. Estamos mal acostumbrados a contar con dinosaurios políticos. Gente anclada en el pasado que no han sabido adaptarse a los tiempos. Cobardes que tienen miedo al cambio. Por eso los nuevos partidos hoy en día dan el pelotazo. Si saben situarse en una posición distinta al resto, tendrán parte del camino hecho.

Hoy en día nos da pereza ir a votar, esto es así porque no hemos vivido la experiencia de no poder decidir nada. Y no es suficiente con aplicar estrategias de marketing. Si tenemos la sensación de que no obtenemos nada a cambio al ir a votar ¿Entonces qué nos puede incitar a hacerlo?

Personalmente, establecería un sufragio obligatorio. Ya de por si vivimos en una mentira de democracia para que encima cada 4 años solo vayan a votar los 4 gatos de siempre. Todos deberíamos tener el derecho y la obligación de votar a nuestros gestores. Puede parecer una contrasentido, pero el sufragio obligatorio ya existe en países como Australia, Suiza o Bélgica entre otros. Y funciona, sobre todo cuando hay multa por no hacerlo.

Y para no hacerlo una “molestia”, además de obligatorio lo haría un día laboral que sería establecido como festivo. Porque ir a votar debería ser festejado.

Tener esta obligatoriedad, nos incitaría a prestar más atención a quienes se presentan de candidatos a representarnos. Esto que escribo sé que no va a llegar a nada ni a nadie. Pero me apetecía reflexionar sobre ello y qué mejor manera que escribiéndolo.